Por el Dr. Rafael Beolchi | Tiempo de Lectura 7 min.
Después de muchos años de ejercicio profesional, todavía hay momentos especiales en los que uno realmente siente cómo las tecnologías modernas pueden transformar nuestro trabajo diario como odontólogos y generar un auténtico "efecto wow", no solo para nosotros, sino también para nuestros pacientes. Uno de estos momentos ocurrió mientras trataba a una joven de 18 años que acababa de terminar con éxito su tratamiento de ortodoncia. Llevo varios años trabajando mano a mano con el ortodoncista tratante, y en este caso me contactó con el objetivo de lograr el mejor resultado estético posible para su paciente.
Imagen 1: Situación inicial y tratamiento ortodóntico
Una vez finalizada la ortodoncia, el cuadro clínico mostraba una oclusión equilibrada y una buena alineación dentaria. Sin embargo, los espacios interproximales significativos entre los dientes anteriores y las irregularidades en el contorno gingival afectaban la estética general.

Tras inspeccionar y evaluar el caso clínico, decidí comenzar con la corrección del tejido gingival. La paciente presentaba un fenotipo gingival sano y fuerte; sin embargo, era evidente que en algunas zonas la papila era demasiado gruesa. Además, el margen gingival del incisivo lateral superior izquierdo necesitaba un ajuste para lograr una mejor simetría. Un método de planificación mediante escaneo 3-D e impresión de modelos, sumado al clásico encerado diagnóstico (wax-up y mock-up), aportó detalles precisos y facilitó visualizar lo importante que sería modificar la encía para lograr una estética más armónica.


Para el procedimiento quirúrgico, opté por la tecnología láser como alternativa al abordaje convencional con bisturí. Mi preferencia por los tratamientos mínimamente invasivos, junto con la facilidad de uso de esta tecnología, me llevó a realizar la gingivoplastia y la gingivectomía con un láser de diodo para tejidos blandos.El Gemini EVO™ 810 + 980 me permitió remodelar el contorno gingival con rapidez y precisión. Sin embargo, lo que más destaco es su manejo sencillo y la agilidad con la que pude realizar ambos procedimientos.
El láser Gemini permite trabajar sobre los tejidos blandos de forma delicada y controlada. Su potencia controlada en modo superpulsado favorece la relajación térmica del tejido, permitiendo que el calor se disipe entre pulsos. Esto ayuda a reducir la acumulación excesiva de calor y el riesgo de carbonización y daño térmico en los tejidos adyacentes. El equipo ajusta estos parámetros automáticamente, lo que facilita su manejo y contribuye a un uso más seguro.
Otra ventaja de la cirugía de tejidos blandos asistida por láser de diodo es la hemostasia inmediata, que ayuda a controlar el sangrado y mejora la visibilidad del campo operatorio. La coagulación del tejido también puede contribuir a disminuir el dolor posoperatorio, mientras que el efecto térmico de la punta ayuda a reducir la carga microbiana en la zona tratada.
Además, en condiciones adecuadas de aplicación, los láseres de diodo pueden favorecer la actividad celular relacionada con la producción de ATP y contribuir al proceso de cicatrización. En conjunto, estos beneficios pueden facilitar el procedimiento y la recuperación del paciente, y hacer más eficiente el flujo de trabajo clínico frente a las técnicas convencionales con bisturí o electrocirugía.

Otra ventaja de la cirugía con láser de diodo es que, en muchos casos, permite realizar las restauraciones con resina compuesta inmediatamente después del procedimiento quirúrgico. En este caso, pude iniciar la fase restauradora en la misma sesión. Primero, realicé el grabado de las superficies dentales con ácido fosfórico al 35 % y, a continuación, apliqué el adhesivo Peak™ Universal Bond.
Para las restauraciones, elegí la resina universal Transcend™, indicada tanto para dientes anteriores como posteriores. El uso de un solo tono, Universal Body, simplificó el procedimiento en comparación con las técnicas de estratificación más complejas. Gracias a su equilibrio entre opacidad y translucidez, en este caso no fue necesario utilizar un opacificador ni un tono adicional para enmascarar el sustrato.
Después de fotopolimerizar con la lámpara VALO™ X, realicé el acabado y pulido de las restauraciones siguiendo una secuencia con el sistema Jiffy™. El resultado posoperatorio inmediato se muestra en las imágenes 6a y 6b.
Después de 18 días, la paciente regresó para realizar el pulido final y evaluar la cicatrización de las zonas intervenidas. Tras el procedimiento, prácticamente no presentó inflamación ni molestias. Como se mencionó anteriormente, otra diferencia con respecto al bisturí y la electrocirugía es que los láseres de diodo tienen un efecto bioestimulante que acelera significativamente el proceso de cicatrización. La estimulación infrarroja activa los tejidos a nivel celular y favorece una recuperación más rápida. Los estudios muestran que el láser infrarrojo estimula la citocromo c oxidasa (CCO), una enzima de la membrana mitocondrial interna que interviene en la producción de energía mediante la síntesis de ATP.
Clínicamente, es fácil observar cómo este efecto contribuye a controlar la inflamación y, a su vez, favorece la cicatrización. La combinación de cirugía con láser de diodo y restauraciones directas con resina compuesta representa una de las grandes ventajas de la odontología moderna: permite realizar tratamientos rápidos, eficientes y mucho más cómodos para los pacientes.

También fue evidente lo bien que estas restauraciones no invasivas se integraron con el color de los dientes adyacentes, gracias a las avanzadas propiedades ópticas y la translucidez de la resina compuesta Transcend. El entusiasmo de la paciente fue evidente desde el momento en que se miró al espejo por primera vez. Su sonrisa no solo se veía más bonita, sino también más natural y equilibrada, como si siempre hubiera sido así.

Aun así, decidimos dar un toque final al resultado mediante un blanqueamiento dental con peróxido de carbamida al 10 % (Opalescence™ PF 10 %). Tras recibir instrucciones detalladas, la paciente realizó el tratamiento en casa durante 14 días, con cubetas personalizadas de uso nocturno. Cuando regresó a la consulta al finalizar el tratamiento, la diferencia era evidente: sus dientes habían pasado de un tono A2.5/A3 a un A1 luminoso. Las restauraciones de resina compuestaTranscend mantuvieron su integración óptica durante el blanqueamiento y se mimetizaron con el nuevo tono, más blanco, de los dientes naturales, sin márgenes visibles ni diferencias de color.

Donde antes los espacios interproximales y las irregularidades gingivales afectaban la armonía de la sonrisa, ahora se apreciaba una sonrisa equilibrada y radiante. Para esta joven, el resultado no solo representó una mejora estética visible, sino también un aumento significativo de su confianza y calidad de vida, algo que, para mí, constituye una de las mayores satisfacciones de nuestra profesión.

En esta etapa, tampoco se observaron signos de recesión gingival ni complicaciones, y la paciente refirió molestias mínimas o prácticamente inexistentes. Una vez más, esto se atribuye al abordaje mínimamente invasivo y a la bioestimulación de los tejidos.

Como reflexión final, vale la pena destacar la facilidad de aprendizaje del láser de diodo, una tecnología que se integra fácilmente en el flujo de trabajo diario de la consulta. Trabajar con este tipo de láser no solo es seguro, eficiente y fácil de aprender, sino que también permite que todo el tratamiento sea más fluido, menos doloroso y más cómodo para todos. En colaboración con mi colega de ortodoncia, logramos un resultado que no habría sido posible alcanzar con tanta rapidez y facilidad sin el láser y que, muy probablemente, habría requerido la intervención de un tercer especialista en periodoncia. Para mí, esto es precisamente lo que convierte al láser de diodo en un verdadero valor agregado para cualquier consulta.
Este caso demostró, una vez más, la eficacia y el potencial de la tecnología láser en odontología cuando se combina con protocolos restauradores estéticos bien planificados. Mi conclusión es que el láser de diodo ofrece muchas más ventajas de las que numerosos profesionales conocen. Su uso, junto con materiales restauradores modernos con una mayor capacidad de mimetización, proporciona las herramientas ideales para lograr un equilibrio entre función y estética en pocos pasos, y ofrecer a los pacientes una sonrisa impecable que puedan lucir con confianza.
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