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Hace algunos años, el protocolo habitual frente a un blanqueamiento dental o un tratamiento restaurador incluía mentalizar al paciente para una molestia casi inevitable:

"Es normal, desaparecerá en unos días."

Y, en la mayoría de los casos, era cierto.

Pero hoy la conversación está cambiando.

Más que aceptar la sensibilidad como un efecto esperado, cada vez más odontólogos buscan formas de prevenirla desde el inicio del tratamiento. Porque una buena experiencia clínica ya no se mide únicamente por el resultado final, sino por toda la experiencia que vive el paciente durante el tratamiento.

 

Entender el mecanismo para anticipar la molestia

La sensibilidad dental aparece cuando la dentina queda expuesta y el movimiento del fluido dentro de los túbulos dentinarios estimula las fibras nerviosas de la pulpa. Este proceso puede estar asociado a recesiones gingivales, desgaste del esmalte, lesiones cervicales no cariosas (LCNC) o procedimientos como el blanqueamiento dental.

Hoy sabemos que existen diferentes formas de intervenir antes de que aparezca la molestia, y la elección dependerá del diagnóstico y de las necesidades de cada paciente.

Las dos estrategias más utilizadas son:

• Bloqueo de la conducción nerviosa
Agentes como el nitrato de potasio ayudan a disminuir la transmisión del estímulo doloroso hacia la pulpa, por lo que suelen utilizarse antes o durante tratamientos como el blanqueamiento dental.

• Sellado de los túbulos dentinarios
Alternativas como los barnices de flúor actúan sellando temporalmente los túbulos dentinarios, reduciendo el movimiento del fluido responsable de la sensibilidad. Son especialmente útiles en pacientes con dentina expuesta, lesiones cervicales no cariosas o como parte de protocolos preventivos.

Por ello, cada vez más profesionales incorporan estas estrategias desde la planificación del tratamiento, en lugar de esperar a que aparezcan las molestias.

 

¿Cuándo vale la pena incorporar un protocolo desensibilizante?

En lugar de reaccionar cuando el paciente presenta molestias, muchos profesionales incorporan estrategias preventivas antes y durante el procedimiento.

Tres momentos clave para aplicar un protocolo desensibilizante:

  • Antes del blanqueamiento: para preparar la pieza y reducir la sensibilidad asociada al tratamiento.
  • En restauraciones o lesiones cervicales no cariosas (LCNC): para proteger la dentina expuesta antes o durante el protocolo adhesivo.
  • En pacientes con recesión gingival o desgaste: como parte del mantenimiento preventivo en controles periódicos.

 

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Más allá del dolor: el impacto en la reputación de la consulta

Más allá de reducir una molestia temporal, el objetivo es ofrecer una experiencia más cómoda y generar mayor confianza. Un tratamiento más cómodo no solo mejora la experiencia del paciente. También reduce consultas posteriores por sensibilidad, fortalece la confianza en el profesional y favorece la recomendación de la consulta.

Esa es una de las tendencias más valiosas en la odontología actual: tratar no solo el procedimiento, sino la experiencia completa de quien se sienta en el sillón dental.

En Ultradent, desarrollamos soluciones como UltraEZ™, Enamelast™ y Gleo para acompañar al profesional en el manejo integral de la sensibilidad y respaldar protocolos que prioricen la excelencia clínica y el confort del paciente.

 

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¿Y usted qué opina?

Durante mucho tiempo la sensibilidad fue considerada una parte "normal" de la consulta. Hoy, la tendencia apunta firmemente hacia la prevención.

¿Cómo maneja la sensibilidad en su consulta? ¿Cuenta con un protocolo preventivo o suele intervenir únicamente cuando el paciente presenta molestias?

Nos encantaría conocer su experiencia en los comentarios.